miércoles, 8 de enero de 2020

Municipalidad de Cartago inauguró Complejo Educativo Ambiental


Desde inicios del pasado mes de noviembre, los cartagineses tienen la posibilidad de recibir educación ambiental de forma integral en modernas instalaciones que trabajan a partir de energías renovables, la Municipalidad de Cartago alcanzó un peldaño más en innovación y protección al Medio Ambiente, al inaugurar el Complejo Educativo Ambiental Naciente Arriaz (CEANA).


 Este proyecto nace con la finalidad de potenciar los recursos ecológicos que permitan promover una infraestructura para el desarrollo comunal, la educación ambiental y por ende el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos cartagineses.

“La Municipalidad de Cartago en común acuerdo con las políticas para gestionar un cantón sostenible, desarrolló el Complejo Educativo Ambiental Naciente Arriaz (CEANA), que consiste en la operación de un complejo que permita capacitar a los ciudadanos en temas de Educación Ambiental, principalmente protección y conservación del recurso hídrico y buenas prácticas agrícolas”, explicó, Rolando Rodríguez Brenes, alcalde de Cartago

Parte de los objetivos generales de este proyecto es desarrollar e implementar acciones dirigidas a la protección del recurso hídrico del cantón, para potenciar el desarrollo socioeconómico, la conservación ambiental, especialmente en lo que corresponde a la reforestación, protección de nacientes y desarrollo general ambiental.


Así mismo, ir promoviendo en los hogares acciones para el uso eficiente y racional del Recurso Hídrico, basado en la toma de conciencia de que el agua es un recurso agotable, por lo que se pretende ir creando sensibilización y concientización de  que el líquido es de vital importancia para el desarrollo de la comunidad.

Aunado a estos objetivos se realizaran capacitaciones de manejo de los desechos sólidos en los hogares, con la finalidad que estos no vayan a dar a los rellenos sanitarios o queden en zonas aledañas a las casas generando contaminación ambiental.

De ahí, que parte de las capacitaciones que brinda el CEANA es el aprovechamiento de desechos orgánicos del hogar, en el cual se motiva a las personas para hacer uso de compostaje y aprovecharlo en huertas orgánicas caseras, lo cual permite a las familias contar con alimentación sana y libre de plaguicidas las cuales son dañinas para la salud.   

“Desde junio de este año la Municipalidad de Cartago cuenta con la certificación de Carbono Neutral, con ello se evidencia nuestro compromiso y el resultado de diversas acciones para proteger el medio ambiente. Estas instalaciones  se ubican en el Acueducto de la Naciente Arriaz en el distrito de San Nicolás, es un  Complejo Educativo Ambiental que incluye la adaptación de senderos, así como estaciones para enfatizar en diferentes temas relacionados con la historia de la naciente y el comportamiento de los diferentes aspectos que componen un ecosistema”, detalló, Rodríguez Brenes.


Además, el proyecto cuenta con un área demostrativa y experimental para el desarrollo de buenas prácticas agrícolas, como insumo para la capacitación a agricultores y propiciar la agricultura orgánica y/o modelos productivos sostenibles.

A fin de ir contribuyendo con el medio ambiente, el CEANA (Complejo Educativo Ambiental Naciente Arriaz) implementará el uso de energías renovables (solar, eólica e hidráulica), las cuales permitirán ser un modelo de utilización para los visitantes. Además,  el CEANA cuenta con dos laboratorios de computación para las respectivas capacitaciones.

La inversión del CEANA es de aproximadamente 250 millones de colones, y viene a completar los programas del Gobierno Local para promover de forma permanente en los ciudadanos hábitos para proteger el ambiente y reducir la huella de carbono.

Información cortesía de la Municipalidad de Cartago






Alianza de Preserve Planet y Fundación Samuel hace posible un manejo adecuado de los gases refrigerantes

Richard Ordoñez | Revista SOMOS CR

En el año 1987 se llevó a cabo la firma del Protocolo de Montreal en el que, entre varios propósitos, buscaba que se establecieran manejos adecuados y amigables con ciertas sustancias que podrían ser contaminantes y peligrosas especialmente en el entorno industrial en relación con la capa de ozono. Justamente en respuesta a los compromisos asumidos en dicho protocolo es que la empresa Preserve Planet brinda un servicio de recolección y manejo de sustancias tóxicas y peligrosas como los gases refrigerantes.


El Centro de Acopio Preserve Planet, como parte de su compromiso social y ambiental hace una alianza estratégica con la Fundación Samuel para mitigar el impacto al medioambiente en la recuperación de gases HCFC y CFC. La Fundación Samuel es una organización cuyo objetivo principal es brindar formación en las áreas de Refrigeración, Mecánica, Administración y Contabilidad a jóvenes personas de escasos recursos que necesiten de dicha preparación para salir adelante.

“La legislación actual nos indica que debemos tener un gestor de gases refrigerantes que en este caso es la empresa Preserve Planet, quienes nos certifican y nos brindan la seguridad de que estos residuos van a ser tratados correctamente. Ellos recogen los residuos que se generan cuando los estudiantes practican con artefactos como refrigeradoras y aires acondicionados. Nosotros les enseñamos buenas prácticas como la forma correcta de recuperar el refrigerante y gestionar el desecho. La mayoría de los refrigerantes, una vez que se utilizan, no se pueden reutilizar”, comentó Natanael Madrigal González, Instructor en Refrigeración y Aire Acondicionado.

Los gases refrigerantes más antiguos dañan directamente la capa de ozono. Los nuevos no afectan la capa de ozono pero contribuyen a que se lleve a cabo el proceso de efecto invernadero. Los antiguos, por su parte afectan el proceso de efecto invernadero y además dañan la capa de ozono. En ambos casos, los residuos no se pueden desechar como cualquier otra sustancia porque es altamente inflamable”, agregó.

Esta alianza representa un compromiso más que la empresa Preserve Planet asume con el sector empresarial e industrial pero sobre todo con el medio ambiente ya que el protocolo para el manejo de sustancias como los gases refrigerantes es muy estricto por las serias implicaciones que hay en un eventual mal uso.

“Nosotros reducimos el impacto al medio ambiente por medio del correcto manejo de los HCFC y CFC que son gases refrigerantes R12, R22 y 134. Los llevamos a hacer pruebas de laboratorio para asegurar el tipo de gas refrigerante que se está recuperando. Contamos con un equipo altamente sofisticado y certificado para la extracción de estos gases refrigerantes. Tenemos una unidad de transporte avalada por el MINAE para manejo adecuado de residuos peligrosos y con fichas técnicas para el buen manejo de los mismos. Nuestro certificado de gestor es el DSA-UCSA-RGA-049-2015”, indicó Rigoberto Chaves, propietario de Preserve Planet.

martes, 7 de enero de 2020

“Los desastres no son naturales”


Richard Ordoñez | Revista SOMOS CR

El desastre, por definición de especialistas internacionales en la materia, “es un riesgo no manejado”. Por su parte, los riesgos son problemas no resueltos del desarrollo. Así, hay una relación intrínseca entre desastre y el desarrollo. El desastre se revierte cuando se pone atención en la gestión del riesgo desde el modelo de desarrollo. Las anteriores son afirmaciones que para algunas personas puede implicar replantear su visión o entendimiento sobre el término “desastres naturales”.

Alexander Solís Delgado, Presidente de la Comisión Nacional de Emergencias.

En el año 2016, el huracán Otto impactó directamente en Costa Rica con una gran afectación en Upala, Los Chiles, Guatuso, Liberia y Bagaces. Hasta antes de eso, era impensable que esto sucediera porque los huracanes siempre se desviaban antes de impactar al país, lo que pone a la sociedad sobre la noción real de que las posibilidades de enfrentar la fuerza de un fenómeno natural, son reales. Sin embargo, los efectos de estos fenómenos en las poblaciones no se pueden achacar al fenómeno como tal, según indica don Alexander Solís Delgado, Presidente de la Comisión Nacional de Emergencias.

“El tema de que los desastres no son naturales se fundamenta en que la ecuación del desastre depende del resultado entre amenazas y vulnerabilidad. Es decir, si voy a ser impactado por una onda tropical no muy peligrosa pero vivo a la orilla de un río, mi riesgo es muy alto. Por otro lado, si vivo por donde va a pasar un huracán pero estoy preparado para protegerme como es debido, el riesgo será mínimo e incluso nulo. No es lo mismo que llueva fuerte en Río Claro con posibilidad de deslizamientos, a que llueva fuerte en una urbanización que no está en área inundable. Por ese motivo se afirma que los desastres o los efectos de un fenómeno (riesgo) no son naturales”, indicó Solís.

Por lo anterior, la amenaza es el factor externo del riesgo, mientras que la vulnerabilidad es el interno. Así, los desastres no son naturales porque la vulnerabilidad se construye o se disminuye socialmente.

“No podemos modificar el clima, pero sí nuestra preparación y prevención ante un fenómeno. Las inundaciones en áreas urbanas, por ejemplo, se dan por lluvias fuertes pero también porque el crecimiento de las ciudades no se ha planificado correctamente, además de que los caños son muy estrechos y existen personas que los llenan de basura (educación). Adicionalmente, tendemos a impermeabilizar los barrios quitando áreas verdes que son las que succionan las lluvias”, agregó.

La CNE nace en 1969 con un enfoque atencionista porque surge a raíz de las erupciones volcánicas del Irazú y del Arenal de la época. A partir de 1980, la institución se fortalece con una nueva visión gracias a las autoridades de aquel momento, incorporando la prevención, mitigación, educación y se crea un departamento de comunicaciones. En la década de 1990, la Organización de las Naciones Unidas declara “El decenio internacional para la reducción de los desastres naturales”. Pero en la segunda parte de esta década es que comenzamos a darnos cuenta que los desastres no son naturales, sino que es el mismo ser humano el que crea el nivel de vulnerabilidad frente a los peligros de los fenómenos naturales, es un tema de desarrollo.

Muchas de las emergencias que las instituciones como la Cruz Roja, Bomberos o la CNE atienden, se originan en la falta de visión inicial para prevenirlas. De ahí que es evidente que el comportamiento del clima no se pude controlar o manipular para disminuir el riesgo de desastres, sino que es la prevención inicial la que marca el nivel de riesgo que se enfrentará ante un fenómeno.

“La ley establece, por ejemplo, una cantidad de metros a las orillas de los ríos en los que no debería haber absolutamente nada porque los ríos, por naturaleza, va comiendo esos espacios pero la gente invade y construye en esos sectores para tener acceso al agua. Las municipalidades no deberían permitir que se construya en esos sectores y es ahí cuando hablamos de un mal ordenamiento territorial. Los desastres los construimos nosotros desde el punto en el que nos ubicamos”, concluyó.

Prevención y preparación comunal: pilares de la gestión de riesgo

Richard Ordoñez | Revista SOMOS CR

La Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE) es una institución que este año conmemora medio siglo de existencia. Su labor como ente rector ha hecho posible que el país cuente con protocolos y esquemas organizativos que permiten salvar vidas ante un fenómeno natural, basándose en la prevención.

Alexander Solís Delgado, Presidente de la CNE

El trabajo que realizan en la CNE no es sencillo, ya que requiere de revisiones constantes de los marcos de acción, trabajo en equipo con varias instituciones, educación para prevenir desastres, e ingenio para atender los procesos de reconstrucción. Sobre estos temas y la importancia de la responsabilidad de las municipalidades hablamos con el Presidente de la CNE, don Alexander Solís Delgado y les compartimos la entrevista a continuación.

¿Cuál es el estado actual de la Comisión Nacional de Emergencias en el marco de los 50 años que están cumpliendo?
La CNE es una institución que en el marco de los 50 años busca renovar algunos esquemas como la promoción de un proceso de regionalización. En la actualidad, contamos con personas encargadas de distintas regiones pero muchas de ellas viven en la meseta central y viajan periódicamente a las zonas que tienen designadas, del mismo modo, estas personas están a disposición por cualquier evento que pudiera suscitarse. Funcionamos por medio de 90 comités municipales de emergencia.

Luego del cambio de visión sobre los desastres naturales a mediados de 1990, la CNE deja de ser tan atencionista y asume el papel de promotora de los procesos de gestión de riesgo en el entendido de que éstos deben ser inherente al desarrollo. Por ejemplo, si usted vive en una zona sísmica, tiene que hacerlo con normas y especificaciones que le permitan vivir seguro. A inicios de los 90s la CNE formaba paramédicos e impartía cursos de rescate, pero posteriormente se pone más atención en investigación, fortalecimiento de los gobiernos locales y trabajar sobre temas de ordenamiento territorial (prevención y mitigación). Es en ese momento que la Cruz Roja y el Cuerpo de Bomberos comienzan a prepararse según esta visión y se convierten en lo que son en la actualidad. De hecho, la creación de la línea de emergencia 911 es una iniciativa de la CNE y, un año después de su implementación, se le encarga su gestión al Instituto Costarricense de Electricidad.

Cuando se promulga la Ley 8488 en el 2006, se toman en cuenta las acciones que se venían desarrollando y se crea un concepto mucho más integral de la gestión de riesgo replanteando algunos elementos de lo que se conoce como amenazas y vulnerabilidades, e indica que el país tiene tres subsistemas (gestión de riesgos, preparativos y respuesta, y reconstrucción). En estos subsistemas se incluyen diferentes factores formativos de la sociedad y, en especial, se hace énfasis en la necesidad de modelos más participativos de los municipios. Con esta ley se indica que los alcaldes son los coordinadores de los comités de emergencias.

Para este momento se tenía una estructura nacional transformada, pero con una estructura institucional centralizada. Lo que hoy tenemos es un oficial de enlace destacado en cada región con la tarea de crear, asesorar y darle mantenimiento a los comités regionales de emergencia, además de apoyar en los comités comunales, asesorar a los alcaldes, dar seguimiento a la reconstrucción, entre otras tareas. En otras palabras, el oficial tiene que ser un gestor de todos los procesos. Pero adicionalmente, tiene que estar aproximadamente una semana en San José para que atienda la disponibilidad que se le solicita.

Nosotros necesitamos tener un gestor de este tipo en la región pero también necesitamos a los oficiales de enlace que son quienes van a apoyar el proceso de regionalización. Con la ley del 2006, se nos faculta para darle más atención al abordaje integral de la gestión de riesgo por medio de la regionalización.


¿Cómo se ha trabajado el proceso de modernización en la CNE?
En los últimos años fue necesaria una preparación para evolucionar y actualizarse en los modelos de atención. En este momento estamos abordando uno de los retos más importantes que ha sido digitalizar toda la red de radio. Este mes de diciembre estamos haciendo el cambio a los enlaces digitales porque aún estamos trabajando en analógico. La red analógica no resta capacidad de respuesta pero limita la posibilidad de un mayor desarrollo. Con una red digital se puede georeferenciar un punto de amenaza o de emergencia cuando el operador del equipo móvil utiliza el radio. Desde un radio podemos enviar informes aunque la red de internet esté caída. Aunque hoy se utilizan mucho los teléfonos inteligentes, los servicios de emergencias se manejan principalmente por la comunicación radial.

Otro reto importante es dotar al país de un centro de operaciones de emergencias. En este momento la CNE no cuenta con una instalación con todas las facilidades necesarias. Un lugar así debe tener mesas operativas de asistencia humanitaria y logística, otra de búsqueda y rescate, otra de infraestructura, otra de salud, etc. Un centro de este tipo es una instancia de coordinación institucional. Lo más parecido a lo que necesitamos sería el F5 del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Costa Rica. El Presidente de la República nos ha encargado al INS y a la CNE para dotar al país de un centro operaciones de este tipo.

¿Cómo valora los resultados del Foro Anual de Gestión de Riesgo?
En el marco de los 50 años de la institución, y a partir de una responsabilidad que tenemos en el marco de la ley de emergencias que es desarrollar un Foro Anual de Gestión de Riesgo, cambiamos un poco el modelo para analizar tres elementos: componente técnico científico para la reducción de riesgo, el marco para la política pública, y el análisis sobre el marco jurídico actual y su aplicabilidad para los próximos 50 años. Este foro lo realizamos en agosto con la participación de más de 400 personas y dentro de las principales conclusiones fueron que, en términos de políticas públicas, tenemos avances muy grandes ya que somos el primer país que adaptó su política pública al Marco de Sendai (que incorpora desarrollo sostenible y el concepto de resiliencia). También determinamos que tenemos que fortalecer la evaluación de los indicadores para avanzar más en reporte, monitoreo y acciones.

En lo que respecta a avances técnicos-científicos, hay un repunte importante porque la nueva ley crea un financiamiento para esta labor. Así, una parte del presupuesto de la CNE va para el Observatorio Sismológico y Vulcanológico de Costa Rica (Ovsicori), a la Red Sismológica Nacional, al Laboratorio de Energía Sísmica y al Instituto Meteorológico Nacional, con el fin de fortalecer la investigación.

En este foro también se llegó a la conclusión de que uno de los puntos más débiles que tenemos es el fondo nacional de emergencias porque si bien es cierto estamos más avanzados que otros países de la región, nuestro fondo está pegado al presupuesto nacional, por lo tanto, está vinculado a la deuda. Entonces, cualquier acción que desarrollemos tiene un impacto significativo en las finanzas públicas. Tomando como referencia lo invertido en los huracanes Otto y Nate se utilizó entre 1.4% y 1.7% de producto interno bruto.

Cuando ingresé a la institución, la CNE tenía aproximadamente 348 mil millones de colones en planes de reconstrucción sin financiamiento. El Presidente gestionó y la Asamblea Legislativa aprobó para el 2019 un monto de inversión de 46 mil millones de colones para acelerar la reconstrucción, principalmente, de los efectos de los huracanes Nate y Otto. Hemos priorizado la reconstrucción de puentes, diques y estabilización de taludes.

Una opción de mejora a nivel financiero para enfrentar los casos de reconstrucción es gestionar un crédito contingente con una entidad internacional que se use únicamente para este tipo de casos. Lo que sucede es que por la situación fiscal actual del país, no somos elegibles para este tipo de crédito. Sin embargo, los organismos internacionales han indicado que hemos dado señales de mejora, lo que nos haría elegibles para este tipo de financiamiento en un futuro cercano.


 ¿Cuál es el papel de las municipalidades en este proceso de regionalización de la CNE?
Este modelo de desconcentración busca que la CNE se acerque más a las municipalidades. Hemos creado una estrategia de fortalecimiento de la gestión de riesgo a nivel municipal. Ya hemos firmado unos convenios especialmente en Guanacaste para trabajar en conjunto con el IFAM y el MIDEPLAN. Estos convenios los vamos a montar sobre un modelo japonés que se enfoca en la identificación del riesgo, identificación del riesgo residual, formulación de proyectos y un plan de sostenibilidad. Esto nos va a permitir apoyar a 10 municipalidades por año para crear un plan maestro de gestión de riesgo con el fin de que ellas mismas definan sus zonas más vulnerables, sus mayores peligros indicando cómo lo van a controlar desde el ordenamiento territorial hasta las obras de mitigación. Nosotros financiamos el plan y, por medio del MIDEPLAN y del IFAM, buscamos el financiamiento para las obras.

¿Y con las comunidades?
La CNE está apostando a la comunidad. Por este motivo es que realizamos el simulacro nacional de convocatoria global. Hay países en los que se hace un simulacro nacional pero solo participa una comunidad por cantón o algunas instituciones. En nuestro caso, convocamos a todas las poblaciones incluidas las mascotas. Esto nos ayudó a constatar que, en general, estamos muy bien organizados en los centros de trabajo, instituciones pero principalmente en las escuelas tanto públicas como privadas. Sin embargo, en los hogares no hay tanta preparación. De ahí que lanzamos la campaña “Costa Rica se prepara”.

Hemos firmado un convenio con la Cruz Roja Costarricense para aplicar la metodología Análisis de Amenazas, Vulnerabilidades y Capacidades (AVC), posteriormente se aplicarán otros módulos. Lo hemos trabajado con comunidades indígenas en Buenos Aires y también en el Caribe. Por otro lado, estamos trabajando con 25 comunidades costeras para crear mapas de amenazas por Tsunami, esto con el apoyo del Sistema Nacional de Monitoreo de Tsunamis (Sinamot) de la Universidad Nacional. Para junio del 2020 vamos a certificar a cinco comunidades como Tsunami Ready, una certificación de la Unesco que se les otorga a las comunidades que cumplen con todos los parámetros necesarios para enfrentar un fenómeno de este tipo.

Paralelamente tenemos el Proyecto Bosai, un proyecto japonés que se está aplicando en cuatro cantones del Área Metropolitana (Alajuelita, Aserrí, Escazú y Desamparados). De este proyecto, tenemos 73 líderes y liderases comunales. La comunidad es el primer respondedor ante una emergencia, no las instituciones. ¿Por qué? Porque si se cae un puente y una comunidad queda aislada sin el apoyo institucional, es la comunidad la que tiene que reaccionar mientras se levante ese acceso.

En un contexto internacional, ¿cómo evalúa la capacidad del país para enfrentar emergencias de gran magnitud?
Realmente estamos bien. Estaríamos excelente si en el simulacro nacional hubieran participado 3.5 millones de personas en lugar de 1.300.000. El factor diferenciador ha sido que desde la década de 1990 comenzamos a preparar comunidades. Por ejemplo, con el Huracán Mitch en 1998, hubo ocho víctimas cuando en el resto de Centroamérica se contabilizaron más de 11.000 y algunos países retrocedieron dos décadas en desarrollo. La gran diferencia se dio en el momento en el que teníamos más de 8.500 personas en albergues antes de que el huracán impactara. Esto no sucedió en otros países. Con el Huracán César, hubo aproximadamente 40 fallecidos pero evacuamos a más de 16.000 personas. Cuando hablamos de personas evacuadas se contabiliza solo a personas en albergues, no a quienes se van por sus propios medios a otros sectores. La educación y el acceso a la información son claves para salvar vidas.

¿Cómo es trabajar articuladamente con entes como Bomberos, Cruz Roja, Fuerza Pública, Ministerio de Salud, etc., en la atención de una emergencia?
Trabajar en esta articulación institucional en respuesta y gestión de riesgo yo lo definiría como lo mejor que le puede pasar a uno, porque es ahí cuando vemos el significado verdadero del trabajo en equipo.

En el momento de la emergencia somos un solo equipo. Es impresionante la forma en que en el país hemos logrado articular a las instituciones. Ellas responden de forma inmediata y por propia iniciativa. Quienes estamos metidos en esto disfrutamos lo que hacemos, amamos lo que hacemos y esto facilita mucho el ejercicio del liderazgo porque hay una mística de fondo. El Presidente siempre nos dice algo: “No es por las instituciones, es por las personas”. Del mismo modo, cuando asumimos nuestras responsabilidades, nos generó una instrucción basada en seis principios: trabajo en equipo, seguimiento feroz, agilidad y velocidad, trabajar a partir de lo que nos une, “sí se puede”, y trabajar por el bienestar del mayor número de personas priorizando las más vulnerables. En la década de los 90s, la CNE creó que lema que estamos tratando de reposicionar: “Enlace de esfuerzos”.

¿Cuáles son los principales proyectos de la CNE a futuro?
Los proyectos futuros más importantes para la CNE, primero que todo, es el modelo de desconcentración de la gestión de riesgo trabajando más con municipalidades y con comunidades. Esto es indispensable para la regionalización. También está el dotar al país de un centro de operaciones de emergencias, aunado a un plan de preparativos y respuesta. Por otro lado, queremos redefinir el plan de reconstrucción porque los montos pendientes de invertir son muy altos, por lo que es necesario diseñar el instrumento financiero que nos permita atender los desastres a futuro sin generar deuda pública; este es un proyecto complejo y de largo plazo porque implica invertir más en prevención y menos en reconstrucción, esto es adaptación especialmente en términos de cambio climático.

Empresas que felicitan a la CNE 
en su 50 aniversario:













Las cavernas de Playa Ventanas

La zona en la que se encuentra la Playa Ventanas o Playa Tortuga, como lo conocen los habitantes del lugar, es en Ojochal de Osa, el cual es un pueblo rodeado de exuberante vegetación, sin olvidar que también se encuentra muy cerca de esta playa. Engloba los 2 escenarios, perfectos para disfrutar y relajarse. Es una playa muy visitada por nacionales y extranjeros debido a su belleza y a sus cavernas las cuales son de gran atractivo.


Esta zona se destaca por sus maravillosas puestas de sol, mares con olas perfectas para la práctica del surf, además de la observación de aves y especies como monos congos, lapas, pericos, cangrejos y moluscos propios de la zona marítima.

La ubicación de Playa Ventanas es aproximadamente a 30 km en auto de la zona de Dominical en el sur de nuestro país, y lo mejor es queda cerca de otros atractivos como las playas vecinas, Parque Nacional Marino Ballena, paseos en Kayak y a caballo, entre otros lugares que componen la rica y diversa Península de Osa.

La manera de llegar a este lugar puede ser muy diversa, desde el auto particular por la carretera interamericana Sur que pasa por San Isidro de El General o directo desde San José mediante la Costanera, o bien en servicios públicos como los autobuses, los cuales prestan sus servicios frecuentemente. Incluso si viene desde San José, se puede hacer uso de pistas de aterrizaje que quedan en la zonas aledañas.

El único inconveniente que se podría citar sobre esta playa es el acceso a agua potable y a servicios sanitarios mejor establecidos. Hay una zona de parqueo amplia y el costo para dejar el vehículo ronda los 2 mil colones.

Con información cortesía del Restaurante y Cabinas La Parcela.

Pérdida auditiva en el adulto mayor


El adulto mayor es toda aquella persona mayor de 65 años que por condiciones típicas de la edad comienza a padecer diferentes enfermedades, como diabetes, hipertensión, entre otras.


En Costa Rica se estima que la pérdida auditiva es la segunda causa de discapacidad, solamente superada por la pérdida visual.

Se le llama presbiacusia a la pérdida de audición ocasionada por envejecimiento del sistema auditivo. La salud auditiva busca la prevención, identificación y la rehabilitación, permitiendo resultados positivos a corto plazo y minimizando el proceso de adaptación protésica. He ahí la importancia de realizar controles auditivos periódicamente.

La mayoría de los adultos padecen algún grado de pérdida auditiva, lo que genera frustración, negación, ira, aislamiento social, impacto en su autoimagen y depresión.

Algunos de los síntomas de que una persona presenta alteración auditiva son: oye, pero no entiende, sube el volumen de la radio y televisión, dificultad para seguir conversaciones en ambientes ruidosos, etc.


Clínica Dinamarca Centro de la audición cuenta con un programa de responsabilidad social al adulto mayor, donde todos los miércoles en nuestras clínicas realizamos exámenes audiológicos a los adultos mayores, con cita previa. Contamos con un personal altamente calificado para atenderle de la manera más cálida y familiar.

Información cortesía de Clínica Dinamarca

viernes, 13 de diciembre de 2019

98 años de historia y de aporte a la educación de Costa Rica


Richard Ordoñez | Revista SOMOS CR

En el centro de San José, en el corazón del Barrio El Carmen y rodeada de innumerables monumentos y anécdotas históricas, se ubica la Universidad San Marcos. Una casa de enseñanza que por tradición casi centenaria se ha dedicado a formar en Contaduría y Administración de Empresas, tradición que data de 98 años atrás, cuando principalmente la Contabilidad era una profesión que nacía vigorosa en Costa Rica.


 La historia de esta universidad es también la historia de una profesión en el país, es un tributo a la labor docente y al vínculo que se genera entre un profesor y sus estudiantes. Es hablar de vocación, de tradición y de importantes personajes que aportaron no solo a su creación, sino también al desarrollo del país.

Su creador y su inspiración
Don Andrés Boza Cano formó parte de la generación pionera de la Contabilidad en Costa Rica. Fue en sus años de educación secundaria, en el Liceo de Costa Rica, que conoció a quien sería su mentor en esta ciencia y su posterior inspiración, Manuel Aragón Quesada. Es por este motivo que don Andrés Boza Cano decide fundar la Escuela de Comercio Manuel Aragón en 1922 utilizando el nombre de su profesor fallecido un año antes para hacerle un homenaje, mostrar su agradecimiento y admiración.

Boza publicó en 1921 un libro titulado “El sendero mercantil”, un texto revolucionario para la época, ya que expone y detalla aspectos de la Contabilidad de forma empática con el estudiante y con un tino pedagógico verdaderamente eficiente. En sus páginas, Boza hace referencia directa al lazo que lo unió con Aragón y la admiración que le profesaba. Tal era la gratitud hacia Manuel Aragón Quesada, que Boza había apartado el Prólogo para que éste hiciera uso de este espacio y se refiriera al contenido del libro.

“Esta página estaba reservada al prólogo que mi querido maestro don Manuel Aragón Q. me había prometido para este primer libro que ofrezco a los jóvenes… El propio día que le llevé los originales para que los estudiara, fue preso de la dolencia que lo elevó a otras regiones, a las cuales, con profundo respeto, sólo podemos enviar nuestros pensamientos de cariño y gratitud eternos. Fue este sabio el que me dio los principios de esta ciencia, principios que en mi concepto permanecerán inalterables por los siglos de los siglos”, indica en las primeras páginas de dicho libro.

Andrés Boza Cano trabajó para empresas como Ambos Mundos de don Gregorio Santiesteban, también asumió la contabilidad de don Jerónimo Pagés en 1914, y en 1918 recibió la responsabilidad de asumir el poder general de la empresa de don Guillermo Steinvorth.

Consultando las opiniones plasmadas en la obra de Andrés Boza Cano, se evidencia la carencia de libros de texto que apoyaran la labor formativa y técnica de profesionales en Contabilidad, adecuados a la época y a las circunstancias propias del país a inicios del Siglo XX.

Para don Eduardo Fournier Q., reconocido como un excelente contabilista de la época y funcionario del Banco Anglo Costarricense, el método utilizado por Cano era innovador para su época. Por un lado, la formación profesional de la época respondía a una metodología memorística que omitía la posibilidad de que el estudiante desarrollara la capacidad de análisis. El método que Cano fomentaba iba dirigido a un modelo educativo que obligaba al estudiante a realizar análisis críticos, valorar la relatividad de los casos, a distinguir los prejuicios de los conocimientos ciertos, además de ejercitar el razonamiento despertando en el alumno la iniciativa propia. En otras palabras, la visión del autor se perfilaba en un referente disruptivo para esos años.

A estas observaciones se le suman decenas de opiniones de prestigiosos profesionales de la época que tuvieron la oportunidad de revisar el original de la obra de Cano previo a su publicación. En todos los casos, las opiniones favorables destacan en el aporte de “El sendero mercantil” en la preparación de futuros contabilistas.

Nace la Escuela de Comercio Manuel Aragón
Según una transcripción tomada de la revista de colección del Colegio de Contadores Privados de Costa Rica: "Tras la promulgación en el país de las leyes tributarias en el gobierno del Lic. Alfredo González Flores y la Fundación del Banco Internacional de Costa Rica, la nación se ve en la necesidad de formar Contadores que puedan llevar los libros de Contabilidad y Teneduría en las diferentes empresas privadas y públicas existentes hasta entonces en Costa Rica, y es así que empiezan a surgir varias escuelas que se impartirán la enseñanza de la Contabilidad. Es importante mencionar que en 1920 el Liceo de Costa Rica dio cursos de Contabilidad formando así los primeros Contadores, asumiéndolos más tarde la Escuela Manuel Aragón en 1922”.

El 14 de marzo de 1922, en medio de una gran celebración que incluso se publicó en el Diario de Costa Rica, se inauguró la Escuela de Comercio Manuel Aragón.

Este evento marcó un punto muy importante en la historia del Siglo XX para la educación superior. La Escuela de Comercio Manuel Aragón fue la primera institución educativa que brindaba lo que para aquel entonces se llamaban carreras y que en la actualidad se podrían homologar con una formación técnica. Sin embargo, su relevancia es de destacar en virtud de que en el país no existía en aquel momento ninguna opción para que jóvenes o adultos pudieran sacar grados superiores al de colegio. Por lo tanto, la Escuela era la única opción para una formación profesional.

No se puede afirmar que la Escuela Manuel Aragón haya sido el punto de inicio que la distinguiera como la primera universidad en Costa Rica, ya que previamente se había fundado la Universidad Santo Tomás que funcionó entré 1844 y 1888. Por otro lado, las universidades públicas de la actualidad se fundaron desde 1940. Aún así, la Escuela Manuel Aragón inició el proceso de profesionalización de la época y fue pionera en el Siglo XX impartiendo tres carreras iniciales: Teneduría de Libros, Taquimecanografía y Contabilidad.

Francisco J. Órlich recibió su título de tenedor de libros en 1924 (entre 1962 y 1966 ejerció la presidencia) y en 1939 lo obtuvo Daniel Oduber (gobernó entre 1974 y 1978). Son dos ejemplos que ponen de manifiesto la importancia de esta casa de enseñanza.

¿Quién fue Manuel Aragón Quesada?
Además de ser la inspiración de Andrés Boza Cano, Manuel Aragón Quesada fue un personaje de la época. Nacido en 1851, tuvo 11 hijos  y se le conoce como docente y político con amplia carrera entre finales del Siglo XIX e inicios del Siglo XX.

Manuel Aragón Quesada fue profesor del curso de Contabilidad en el Liceo de Costa Rica y fue de las primeras personas en impartir esta materia en el país. Además de formar parte de la base de profesionales que dio inicio a la profesión en el país, fue un docente inspirador y con alta vocación de servicio.

Del mismo modo, fue Diputado entre los años 1888 y 1892. Dentro de este periodo fungió como Presidente del Congreso entre 1889 y 1890. Fue representante de Costa Rica en países de Centroamérica, Estados Unidos y Europa, además de Secretario de Estado en el Gobierno de Bernardo Soto y en el de Juan Bautista Quirós. Como parte de su trayectoria documentada en la Biblioteca de la Asamblea Legislativa, figura también que fue Director de la Oficina de Estadística del país.

Transformación a IPECCO y luego a Universidad San Marcos
La Universidad San Marcos ha llevado un proceso evolutivo a los largo de casi 98 años de historia. Comenzando como la Escuela de Comercio Manuel Aragón, transformándose luego en el Instituto de Profesionalización en Ciencias Contables Manuel Aragón (IPECCO), para posteriormente transformarse en la Universidad San Marcos y el Colegio San Marcos. A pesar de vivir esta escalera de cambios, se mantiene la esencia heredada de su fundador ya que siempre fue una misma institución.

En la década de 1930, su fundador cedió la empresa a don José Rafael Acuña Zúñiga, graduado de la Escuela. Posteriormente, lo relevaría en dicha responsabilidad su hijo José Rafael Acuña Montenegro. La Familia Acuña estuvo al frente de la Escuela por aproximadamente 50 años. En ese proceso, la Escuela de Comercio Manuel Aragón se transformó en el Instituto de Profesionalización en Ciencias Contables Manuel Aragón (IPECCO) en el año 1974.

IPECCO fue el primer instituto parauniversitario que el país vio nacer, por lo que seguía siendo un referente en evolución educativa. La institución ofrecía dos diplomados en Contabilidad y Administración de Empresas.

En 1980, ingresaron a laborar tres profesores nuevos a la institución, José Eduardo Álvarez, Ronald Seravalli y Joaquín Brizuela. Un año después, Álvarez, Seravalli y Brizuela deciden comprar IPECCO para darle continuidad al legado de Boza y los Acuña.

“Había una historia que se había desarrollado alrededor de la Escuela Manuel Aragón e IPECCO Manuel Aragón, cada una jugando un rol importante según la época en la que se desarrolló. En 1981, don José Rafael Acuña Montenegro ya estaba muy mayor y aunque intentó hacer un legado familiar, sus hijos no tuvieron interés de continuar con el instituto porque sus especialidades eran muy diferentes a la educación, por lo que nos ofreció el Instituto. Él confió en nosotros para continuar con lo que había sido la empresa familiar por muchos años. En ese momento yo daba cursos de Matemática Financiera y Contabilidad; José Eduardo y Ronald eran profesores de Costos y de otras materias. Todos entrábamos en las ramas de la Administración y la Contabilidad”, comentó Joaquín Brizuela.

“Después de comprar IPECCO hicimos grandes esfuerzos para seguir creciendo y pasamos de un local pequeño que estaba situado en lo que hoy es el parqueo Oeste del edificio principal del Instituto Nacional de Seguros a uno ubicado al costado Sur de la estación de los buses que van a Heredia por Tibás. Hoy, ese terreno también es un parqueo. En este lugar teníamos mucho más espacio para hacer crecer el instituto”, añadió Brizuela.

La posibilidad de desarrollar infraestructura nueva hacía vislumbrar un mejor desarrollo del negocio. Pero, con el tiempo, este local también se hizo pequeño, por lo que en 1995 compraron lo que hoy se conoce como el Edificio A de la Universidad San Marcos. En aquel momento, la edificación llevaba mucho tiempo desocupada y era propiedad de mexicanos. Posteriormente, y consecuentes con su visión de crecimiento, decidieron expandirse.

“Con el tiempo compramos primero un terreno que estaba detrás del edificio en donde había un hotel pequeño llamado Hotel Morazán que demolimos para hacer un parqueo porque estábamos creciendo. Luego, compramos lo que hoy es el Edificio B al Colegio de Farmacéuticos. Finalmente, en lo que hoy es la entrada principal al actual parqueo, había una chicharronera que se incendió. Ese local también lo compramos y lo demolimos para unir ambos terrenos”, comentó.

La expansión en infraestructura y el entorno legal de la época hizo que los dueños de IPECCO decidieran transformar el Instituto en una casa de educación superior y fue así que en el 1996 quedó inscrita la Universidad San Marcos, producto de su linaje institucional histórico originado en 1922.
La Universidad San Marcos inició impartiendo las carreras de Administración de Empresas y Contabilidad en los niveles de bachillerato y licenciatura en las noches, por lo que las instalaciones estaban disponibles durante el día. Es así que sus dueños decidieron, un año después de abrir la Universidad, fundar un colegio universitario que operara en las mismas instalaciones pero en horario diurno. Así nace el Colegio San Marcos.

El Colegio San Marcos fue el primer colegio académico y profesional que aprobó el Consejo Superior de Educación. Los graduados del colegio podían ostentar a títulos técnicos que posteriormente se podrían convalidar para continuar sus estudios superiores en la Universidad. Según Brizuela, no fue una estrategia que funcionara en la práctica. Aun así, el Colegio funcionó por 10 años, sin embargo, la Universidad continuó creciendo al punto de requerir las aulas en horarios diurnos. La decisión de los dueños fue cerrar el Colegio en el año 2007.

La Universidad pasa a formar parte de la Red Ilumno

En el año 2012 inicia una nueva etapa para la universidad, cuando la Red Ilumno, una de las redes universitarias más grandes del continente, pone su atención en la Universidad San Marcos para incluirla en su proceso de modernización y virtualización. A partir de ese momento, y específicamente desde año 2016 cuando entran a funcionar las carreras 100% virtuales, se marca un hito importante y sin precedentes en la democratización de la educación universitaria de calidad. Hoy, hay estudiantes de la Universidad San Marcos en muchos países del mundo que se relacionan con sus profesores por medio de una plataforma virtual de última generación, Canvas. Este es el inicio de un nuevo y poderoso capítulo en la historia de la institución educativa que Boza Cano creó.

Desde que la Red Ilumno adquirió a la Universidad San Marcos, la mira estuvo puesta en la capacitación de la plana docente y administrativa para la apertura de las carreras 100% virtuales. Para entonces, la virtualidad no era algo habitual en la educación, las plataformas existentes servían para llevar el control de la asistencia y quizá el ingreso de notas.

La Universidad San Marcos inició el proceso de construcción de cursos completos en las plataformas con las que se contaban en ese momento. Los docentes se capacitaron como contenidistas y como tutores virtuales. Para muchos estudiantes, había un aula alternativa y era la plataforma en la que podían ver el curso, hacer tareas, hacer exámenes y ver sus notas. La virtualidad vino a potenciar el desempeño de estudiantes y docentes incluso en la presencialidad.

La virtualidad como camino a la democratización de la educación
Previo al segundo cuatrimestre del 2016, se realizó una sesión de trabajo en el auditorio de la Universidad San Marcos. Una decena de profesores se habían preparado para iniciar con carreras 100% virtuales en los próximos días. El papel del tutor era vital para llevar a cabo un curso exitoso. La virtualidad, por su parte, no tenía que representar una lejanía real entre los estudiantes y el profesor. Desde ese momento, la población de estudiantes virtuales ha crecido en forma exponencial.

Hay miles de estudiantes costarricenses y extranjeros estudiando una carrera universitaria de calidad desde diferentes zonas de Costa Rica y de mundo. Desde las playas de Guanacaste, el Caribe limonense, la frontera con Panamá, zonas bananeras y los lugares más recónditos de la Zona Norte. Desde todo el país hay estudiantes que no tienen la posibilidad de asistir de forma presencial a una universidad porque sencillamente no existe un establecimiento cerca.

Países como Australia, Argentina, Estados Unidos, Panamá, Nicaragua, Argentina, España o Japón, albergan costarricenses que por algún motivo tienen que estar lejos de su tierra de forma permanente o temporal. Sin embargo, están estudiando las carreras de Administración, Contaduría y Mercadeo relacionándose con sus compañeros por medio de foros y las distintas herramientas que la tecnología actual pone a disposición del ser humano. Cuando vuelvan, tendrán su título y serán profesionales hábiles y preparados para enfrentar las coyunturas actuales.

La virtualidad llegó para quedarse en Costa Rica. La Universidad San Marcos, por ende, es líder indiscutible en este tipo de educación y, del mismo modo, ha reestablecido el sentido de la democratización y la inclusión en los procesos educativos. Hoy, no existe motivo lo suficientemente fuerte como para impedir que una persona persiga sus sueños y se prepare para ir por ellos. La Universidad San Marcos, les brinda las herramientas, esté donde esté.


Más notas de su interés